Los Doce Ingredientes de la pareja

1.- Conocimiento de la función de la pareja (adquisición de conocimientos). Así como el fútbol tiene como finalidad que un equipo meta más goles que el rival para ganar un partido, de la misma forma, si la pareja quiere ganar, tiene que hacer todo lo necesario para cumplir con lo que es su finalidad. Desafortunadamente, el viejo paradigma le ofrece instrucciones incompletas y parciales en este sentido, de tal suerte que los proyectos amorosos sufren tal desorientación, que terminan metiendo los goles en su propia portería.

2.- Conocimiento de la diferencia entre amor y enamoramiento (adquisición de conocimientos). La confusión entre ambos hace que muchas personas supongan que están amando, cuando en realidad sólo están experimentando un delicioso episodio de enamoramiento. Cuando éste último se extingue, piensan que lo que se desvaneció fue el amor, aunque nunca estuvieron cerca de él, con la grave consecuencia de que este desconocimiento hace que numerosas parejas renuncien a trabajar para alcanzar el amor porque suponen que todo terminó. En este punto, analizo exhaustivamente lo que significa cada uno de ellos.

3.- Autoapoyo (elaboración de la historia personal). La base o los cimientos que se requieren para edificar sólidamente un proyecto amoroso, están soportados en el autoapoyo, que consiste en poder convertirnos en el punto de sustentación de nuestras propias vidas, para no tener que buscarlo en el exterior. Con lo primero nos adueñamos de fuerza y seguridad, mientras que lo segundo hace que perdamos potencia y que nos tornemos vulnerables y dependientes.

4.- Desarrollo de la capacidad de autocrítica (desarrollo de habilidades). Este ingrediente tiene encomendada la difícil misión de generar una actitud de humildad que favorezca el reconocimiento y la aceptación de las propias carencias y limitaciones para evitar su proyección en el cónyuge durante los momentos conflictivos de la relación. Dicho de manera más simple, significa aprender a ver la “viga” en el propio ojo, lo cual puede propiciar a su vez, una actitud tolerante cuando percibamos la “paja” en el ojo del otro.

5.- Conocimiento y manejo de nuestra historia personal (elaboración de la historia personal). En nuestro inconsciente moran nuestros programas, mapas o imágenes de lo que es el hombre, la mujer, el amor y la pareja. Se ha comprobado que en nuestro aparato psicológico existe un mecanismo que nos impulsa a repetir estas imágenes o experiencias, si no las conocemos y dominamos, corremos el riesgo de imponerle a nuestro amado aspectos inadecuados de nuestro mundo interno, sobre todo si tomamos en cuenta que una cosa es lo que concientemente suponemos que es el amor y otra la que podríamos traer en el inconsciente, que es, en última instancia, lo que guía nuestra vida afectiva.

6.- El contrato de pareja (desarrollo de habilidades). Es indispensable desarrollar la habilidad para planear o diseñar el tipo de relación que se anhela, considerando con gran respeto y sensibilidad las necesidades del cónyuge. El contrato de pareja, es un instrumento que te ayuda a llevarlo a cabo de manera clara y sistemática.

7.- El arte del manejo del conflicto (desarrollo de habilidades). Una parte considerable de la relación transcurre en el “espacio” del conflicto, dado que éste es parte importante e inevitable de la misma, es imprescindible adquirir las herramientas necesarias para desarrollar el arte de su manejo a fin de sacarle algún provecho.

8.- Dominio del lenguaje del amor (desarrollo de habilidades). Es el aprendizaje y el manejo de las múltiples maneras en las que cotidianamente le puedo expresar a mi pareja que la amo. Incluye también la habilidad de expresar las emociones, los sentimientos, el sentido del humor, ya que en los proyectos amorosos, mientras más colorido tengan, más vida tendrá el vínculo afectivo. Considera por favor que una persona con estreñimiento emocional, mudez afectiva o fobia al contacto, empobrece la relación.

9.- Construcción de una sexualidad plena (desarrollo de habilidades). La sexualidad es una poderosa fuente de plenitud, intimidad y unión para la pareja, de tal suerte que cuando no se construye óptimamente, se corre el enorme riesgo de que deteriore la relación, puesto que la sexualidad es para la pareja lo que el aceite para el motor de un automóvil, de tal manera que cuando el aceite se ensucia o falta, la máquina pierde compresión o poder, e incluso puede desbielarse. Lo mismo ocurre con la pareja, puede perder fuerza, hasta arruinarse.

10.- Sentido del humor. Para neutralizar el pernicioso factor monotonía, es preciso incorporarle frescura, chispa y diversión al proyecto amoroso a través de los dones del bufón, como son el sentido del humor, la risa, la sonrisa y el juego.

11.- Desarrollo de la espiritualidad. El trabajo con tu centro espiritual te permite contactar la parte esencial de tu ser y poner de lado la parte de tu personalidad adquirida a través de tu ego. Esta experiencia de acercamiento a tu verdadera naturaleza produce en ti una sensación de plenitud y fuerza favoreciendo que te vincules con tu compañero con estos atributos.

12.- Respeto a través de la equidad de género. Para que una pareja sea verdaderamente nutritiva, se requiere que haya dos personas en igualdad de condiciones, no deben existir ventajas o prerrogativas de uno sobre la otra basada en conceptos erróneos.


Rubén González Vera, Psicólogo

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